Coches usados frente a coches nuevos: comparación de costes
Engel & Engel
La elección entre un vehículo usado y uno nuevo es una decisión estratégica de inversión para las empresas. Además del precio de compra, la depreciación, los costes operativos corrientes y las estructuras de financiación influyen especialmente en la rentabilidad de un vehículo a lo largo de su vida útil. Por lo tanto, es fundamental realizar una evaluación integral de los costes totales.
1. Precio de adquisición y pérdida de valor
Los coches nuevos requieren la mayor inversión inicial y pierden de media entre un 20 y un 30 % de su valor de mercado durante el primer año. Esta rápida depreciación representa el mayor bloque de costes. Los coches de segunda mano ya han superado esta pérdida inicial, son mucho más baratos de adquirir y pierden valor más lentamente, lo que reduce los costes por año de uso.
2. Mantenimiento y reparación
Los coches nuevos suelen tener pocos gastos de reparación durante los primeros años y se benefician de las prestaciones de la garantía. El mantenimiento es fácil de planificar y los defectos importantes son poco frecuentes. En los coches usados, los gastos de mantenimiento y reparación aumentan con la antigüedad, pero pueden limitarse mediante una selección cuidadosa y el historial de mantenimiento. A pesar de un mayor mantenimiento, suelen seguir siendo económicamente ventajosos.
3. Seguros e impuestos
Debido al mayor valor del vehículo, los coches nuevos suelen ser más caros de asegurar. Las cargas fiscales también pueden ser más elevadas. Los coches usados suelen tener primas de seguro más bajas y, a menudo, costes fiscales más bajos, lo que reduce los gastos corrientes.
4. Financiación y capital inmovilizado
Los coches nuevos suelen financiarse o alquilarse. Incluso con condiciones favorables, se producen gastos por intereses y compromisos a largo plazo. Además, se inmoviliza más capital. Los coches usados requieren menos financiación y, por lo tanto, ofrecen mayor liquidez y flexibilidad.
5. Efecto de los costes a corto y largo plazo
A corto plazo, los coches nuevos suponen una carga para la contabilidad de costes debido a las elevadas inversiones y la rápida pérdida de valor. A largo plazo, destacan por su fiabilidad, pero solo compensan parcialmente la desventaja financiera. Los coches de segunda mano convencen por sus bajos costes iniciales y su moderada pérdida de valor. Incluso con unos costes de mantenimiento más elevados, el balance total de costes suele ser más favorable.
Conclusión
Desde el punto de vista económico, los vehículos usados son, en la mayoría de los casos, la solución más rentable. El menor precio de adquisición, la menor pérdida de valor y los menores costes corrientes suelen compensar los mayores riesgos de mantenimiento. Los vehículos nuevos ofrecen previsibilidad y seguridad técnica, pero solo justifican sus mayores costes totales en casos especiales.