Compromisos razonables al comprar un vehículo comercial, y cuándo no conviene aceptarlos
Engel & Engel
La compra de un vehículo comercial no es una decisión emocional, sino económica. Ya sea para una empresa artesanal, una empresa de logística o un uso municipal: el vehículo debe funcionar de forma fiable, poder explotarse de forma rentable y adaptarse al uso real previsto. En la práctica, vemos una y otra vez que los compradores ahorran en los aspectos equivocados o, por el contrario, pagan por equipamientos que no aportan ningún valor añadido.
1. Sustancia técnica: aquí no hay margen de maniobra
No hay que transigir en lo siguiente:
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Estado del motor
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Caja de cambios
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Ejes y chasis
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Tratamiento posterior de los gases de escape
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Funciones electrónicas básicas
La sustancia técnica es la base de cualquier vehículo industrial. Un precio de compra económico se relativiza rápidamente si poco después de la entrega se producen reparaciones costosas o el vehículo sufre una avería imprevista. Son especialmente críticos:
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ruidos inusuales
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Pérdidas de aceite o agua de refrigeración
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Mensajes de advertencia en la memoria de errores
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cambios de marcha imprecisos
Recomendación práctica:
es mejor un vehículo con un kilometraje más alto, pero con un historial de mantenimiento comprensible y un estado técnico impecable, que una supuesta «ganga» con un historial desconocido.
2. Seguridad de uso: indispensable para el funcionamiento y la responsabilidad
Sin concesiones en:
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Sistema de frenos
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Dirección
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Chasis
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Iluminación
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Sistemas de asistencia relevantes para la seguridad (según el uso)
Un vehículo comercial debe estar siempre operativo y ser seguro para circular. Las paradas no solo cuestan dinero, sino que también ponen en peligro los plazos, las relaciones con los clientes y, en el peor de los casos, a las personas.
Consecuencias a largo plazo de las decisiones erróneas:
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aumento de los tiempos de inactividad
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aumento de los costes de reparación
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Riesgos legales en caso de accidentes o controles
3. Carga útil: a menudo subestimada, cara si se elige incorrectamente
En este caso, no conviene hacer concesiones.
Una carga útil demasiado baja provoca en la práctica:
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sobrecarga (multas, desgaste, riesgos de responsabilidad civil)
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viajes adicionales
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Uso ineficiente del personal
Error típico en la práctica: se compra
un vehículo barato, pero no cumple los requisitos de carga útil en el día a día. El vehículo está en buen estado técnico, pero no es adecuado desde el punto de vista económico.
Recomendación: calcular
con exactitud la carga útil real, incluyendo el conductor, la carrocería, las herramientas, el material y el equipamiento especial antes de la compra.
4. Carrocería y estructura: la funcionalidad antes que la estética
Se pueden hacer concesiones razonables en:
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signos de desgaste estéticos
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estructuras antiguas, pero funcionales
No se deben aceptar compromisos en los siguientes casos:
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daños estructurales
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Fugas
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Fijación defectuosa
Una estructura debe adaptarse al uso previsto, no a la sala de exposición. Los pequeños defectos estéticos son irrelevantes en el día a día, pero los defectos técnicos son caros y críticos para la seguridad.
5. Estado de mantenimiento e historial: más decisivo que el kilometraje
Evaluar el kilometraje de forma relativa.
Un vehículo comercial bien cuidado con 300 000 km puede ser más rentable que uno con 150 000 km sin certificados de mantenimiento.
Lo importante es:
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historial de mantenimiento completo
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reparaciones verificables
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inspecciones periódicas
Regla práctica:
el mantenimiento es más importante que el kilometraje.
6. Equipamiento: la comodidad puede ser económica, pero no tiene por qué serlo
Se pueden hacer concesiones razonables en:
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Extras de confort (por ejemplo, equipamiento de cuero, paquetes de diseño)
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Sistemas de infoentretenimiento que superen las necesidades básicas
No se deben hacer concesiones en:
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Climatización/calefacción (carga para el conductor)
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Equipamiento de seguridad razonable
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Funciones relevantes para el uso (por ejemplo, toma de fuerza, plataforma elevadora)
Un equipamiento insuficiente reduce la productividad y la satisfacción del conductor. Un equipamiento innecesario excesivo inmoviliza capital sin aportar valor añadido.
7. Precio: lo que importa no es el precio de compra, sino el coste total
El mayor error es fijarse únicamente en el precio de compra.
Tenga siempre en cuenta:
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Costes de reparación y mantenimiento
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Riesgo de avería
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Consumo de combustible
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Valor de reventa
A largo plazo, lo más rentable no es el vehículo más barato, sino el más adecuado.
Conclusión: unas prioridades claras protegen contra las decisiones erróneas
No hay que transigir en:
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la sustancia técnica
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seguridad de uso
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carga útil
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estado estructural
Compromisos razonables en:
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Aspecto
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Extras de confort
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Kilometraje con un buen mantenimiento
Un vehículo comercial es una herramienta de trabajo. Quien establece las prioridades correctas evita gastos innecesarios, garantiza su operatividad y aumenta la productividad de su empresa a largo plazo.
Nuestro consejo basado en la experiencia: no
se deje guiar solo por el precio, sino por la pregunta: ¿este vehículo cumple con mi cometido de forma fiable, económica y sostenible?